Río Negro debate en paralelo el traspaso de rutas nacionales y una nueva distribución de regalías entre municipios productores. Dos negociaciones que definen el mapa fiscal de la provincia para la próxima década.Río Negro debate en paralelo el traspaso de rutas nacionales y una nueva distribución de regalías entre municipios productores. Dos negociaciones que definen el mapa fiscal de la provincia para la próxima década.

Río Negro debate en paralelo el traspaso de rutas nacionales y una nueva distribución de regalías entre municipios productores. Dos negociaciones que definen el mapa fiscal de la provincia para la próxima década. Río Negro asume la gestión de las rutas 22 y 151

Mientras Weretilneck negocia con Vialidad Nacional la documentación técnica de 510 kilómetros de rutas deterioradas, la Provincia avanza también en una redistribución de regalías hidrocarburíferas que puede cambiar el mapa fiscal de los municipios del Alto Valle y sumar cinco nuevas localidades al esquema de productoras.

CUERPO:

Río Negro enfrenta en simultáneo dos negociaciones que definen su arquitectura fiscal y su infraestructura para la próxima década. La primera es pública y ya tiene decreto nacional: el traspaso de las rutas 22 y 151, 510 kilómetros de corredor vial estratégico que la provincia aceptó administrar sin recibir todavía la documentación técnica ni el financiamiento de las obras inconclusas. La segunda es más silenciosa pero de consecuencias igualmente profundas: la revisión de cómo se distribuyen las regalías hidrocarburíferas entre los municipios de Río Negro, un esquema que no se actualiza desde hace más de tres décadas.

Ambas negociaciones convergen en un mismo diagnóstico: el Estado nacional dejó de resolver problemas que las provincias ahora deben absorber, y el Estado provincial busca redistribuir esa carga entre los municipios con criterios que actualicen una realidad productiva que cambió radicalmente desde la irrupción de Vaca Muerta.

La redistribución de regalías: quién gana y quién pierde

La Secretaría de Hidrocarburos provincial inició en Cipolletti una ronda de reuniones con los intendentes de todos los municipios productores. El objetivo es consensuar una metodología de distribución secundaria que refleje la actividad real de cada ejido dentro de las áreas de producción. El ciclo arrancó con el intendente Rodrigo Buteler y continuó con Fernández Oro, Allen, General Roca, Cervantes, Catriel, Cinco Saltos, Campo Grande y Contralmirante Cordero.

Las primeras proyecciones muestran un mapa dispar. Cipolletti podría registrar un aumento estimado del 11% en su coparticipación. Catriel subiría un 6%. Pero Contralmirante Cordero proyecta una baja del 10%, Allen del 8% y Cinco Saltos del 14%. Para el intendente de Allen, Marcelo Román, la cifra es concreta: aproximadamente $1.000 millones anuales menos, entre 70 y 80 millones mensuales, una reducción que impacta directamente en la capacidad de obra pública local.

El debate se complejiza porque en paralelo la provincia también revisa los índices de coparticipación general, que tampoco se actualizan desde hace más de 30 años. Ambas discusiones se procesan al mismo tiempo, y los municipios que pierden en un esquema intentan compensar en el otro.

Cinco nuevas localidades en el mapa de productoras

La Provincia avanzó además en incorporar cinco municipios que históricamente no participaban del reparto de regalías hidrocarburíferas porque sus ejidos no estaban formalmente reconocidos como áreas productivas: Villa Regina, Chichinales, Ingeniero Huergo, General Enrique Godoy y Mainqué. La recepción fue positiva en las reuniones técnicas. Una vez cerrado el proceso de diálogo, la Secretaría de Hidrocarburos redactará un proyecto de ley para formalizar la actualización del régimen e integrarlo dentro de la coparticipación general.

El esquema que emerge es más complejo que el anterior, pero más representativo de una provincia donde la geografía de la producción hidrocarburífera ya no es la misma que en los años 90. Río Negro negocia con la Nación lo que le corresponde en infraestructura y negocia internamente cómo distribuir lo que genera. Las dos conversaciones son parte del mismo problema: un territorio que creció productivamente sin actualizar las reglas que distribuyen lo que produce.


Por LPRN

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