Rodrigo Buteler asumió la presidencia de Juntos Somos Río Negro en un acto en Cipolletti y propuso pensar el Río Negro de 2035. Detrás del gesto partidario hay un reordenamiento profundo del mapa de poder de la provincia.
El gobernador Alberto Weretilneck eligió Cipolletti para renovar las autoridades de Juntos Somos Río Negro y consagrar al intendente local, Rodrigo Buteler, como el nuevo presidente del partido que gobierna la provincia desde 2011. El acto en la Finca La Nonina no fue solo una formalidad interna. Fue la confirmación de un proceso que lleva años madurando: el corrimiento del poder político de Río Negro desde General Roca hacia la ciudad que mejor expresa el nuevo ciclo económico y territorial de la provincia.
Buteler llegó a la presidencia de JSRN con un mensaje que apuntó más allá del ciclo electoral inmediato. «Quiero proponer un desafío colectivo: pensar juntos el Río Negro de 2035», dijo en su discurso de asunción, rodeado de intendentes, legisladores, concejales y referentes de todo el territorio. La nueva conducción del partido la completan el intendente de Viedma, Marcos Castro, como vicepresidente; la secretaria de Gobierno provincial, Natalia Almonacid, como secretaria general; el jefe comunal de Río Colorado, Duilio Minieri, como prosecretario; y el ministro de Gobierno, Agustín Ríos, como tesorero.
De la capital encubierta al nuevo centro
El desplazamiento tiene raíces en la economía. Cipolletti es hoy uno de los municipios con mayor crecimiento de la provincia, impulsado por inversiones privadas, desarrollos inmobiliarios y la expansión de servicios vinculados al boom energético de Vaca Muerta. Mientras General Roca enfrenta menor acceso a regalías y pérdida de centralidad económica, Cipolletti concentra decisiones, atrae capital y gana peso demográfico. El oficialismo la eligió como base de su poder y la convirtió en el kilómetro cero del provincialismo rionegrino.
Pero ese mismo territorio encierra la principal paradoja del oficialismo. La victoria de Buteler en 2023 fue ajustada, apenas por encima del 5%, sostenida en acuerdos amplios con la UCR y espacios menores. Tortoriello, con base cipoleña y estructura propia, sigue siendo una amenaza concreta. Cipolletti es al mismo tiempo el bastión que el oficialismo eligió y el escenario donde puede perder el poder en 2027.
Weretilneck, que cedió la presidencia del partido cumpliendo su compromiso de no incluir dirigentes con mandato vigente entre 2022 y 2026, mantiene sin embargo el control real del espacio. La renovación de nombres no implicó renovación de conducción política. La lectura opositora es que el gobernador diseñó un esquema de continuidad con nueva cara visible. La del intendente de Cipolletti, la ciudad que concentra hoy más recursos, más crecimiento y más tensión política que ninguna otra en Río Negro.

