El impacto de las políticas nacionales en el avance del fuegoEl impacto de las políticas nacionales en el avance del fuego

La situación crítica que atraviesa la cordillera rionegrina no es solo producto del clima, sino que existen decisiones gubernamentales que agravaron los incendios forestales de manera directa.

El recorte presupuestario aplicado al Plan Nacional de Manejo del Fuego ha dejado a las brigadas locales sin el apoyo logístico necesario para contener las llamas en sus etapas iniciales. Esta falta de fondos se traduce en menos horas de vuelo para los aviones hidrantes y una precarización de los contratos de los brigadistas, quienes deben enfrentar emergencias de gran escala con recursos que resultan insuficientes para la geografía patagónica.

Consecuencias de la desinversión en el sistema de emergencias

La falta de coordinación entre el gobierno central y las administraciones provinciales es otro de los puntos donde las decisiones gubernamentales que agravaron los incendios forestales se hacen evidentes. Al eliminar los fondos fiduciarios destinados específicamente a la prevención de siniestros, se ha interrumpido la realización de cortafuegos y tareas de limpieza de biomasa que se ejecutan habitualmente durante el invierno. Sin estas tareas preventivas, cualquier foco iniciado por causas naturales o negligencia humana se propaga con una velocidad que desborda las capacidades de los cuarteles de bomberos voluntarios de la zona andina.

La incertidumbre sobre la continuidad de los programas de restauración de bosques nativos tras los siniestros también demuestra cómo las decisiones gubernamentales que agravaron los incendios forestales al no ofrecer una respuesta integral a la crisis. La comunidad científica advierte que la pérdida de biodiversidad en Río Negro será irreparable si no se recupera el financiamiento para el monitoreo satelital y la presencia permanente de guardaparques en territorio. Mientras el presupuesto siga priorizando el ajuste fiscal por sobre la protección del patrimonio natural, las poblaciones del sur argentino continuarán en un estado de vulnerabilidad extrema frente a cada nueva temporada de sequía.


Por LPRN

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