Un nuevo episodio de tensión social sacudió la madrugada del domingo en el barrio Nuestras Malvinas, uno de los sectores más emblemáticos y poblados de la ciudad, donde un grupo numeroso de personas intentó usurpar un predio utilizado como canchas de fútbol barrial.
La intervención policial, que incluyó el uso de bombas de humo y disparos de escopeta, permitió desactivar la ocupación tras varias horas de disturbios.
El hecho ocurrió alrededor de la 1:30 de la madrugada, cuando personal de la Policía de Río Negro recibió un alerta al 911 sobre la presencia de entre 50 y 60 personas que colocaban postes y delimitaban terrenos en las instalaciones de Asocluba (Asociación de Clubes Barriales), ubicadas en inmediaciones de la Escuela 315, el centro de salud y otras instituciones comunitarias del barrio.
Preocupación por la elección de un lugar simbólico
El concejal Juan Pablo Ferrari, presidente del bloque Juntos Somos Río Negro, expresó su inquietud por la selectividad del predio elegido. “Llama la atención que vayan a buscar un lugar tan emblemático, en pleno corazón del barrio Malvinas, donde ahí mismo está el centro de salud, está el CAT, es la escuela al lado”, señaló Ferrari. El legislador consideró que la acción no resultó casual, sino planificada, y destacó que el episodio genera “una lógica preocupación y más que preocupación, ocupación” en el ámbito municipal.
Ferrari recordó que este no es un hecho aislado: “Hace muy poco tiempo también hubo un intento de toma en el barrio Vivero, cerca de la parte municipal; la segunda acción en muy poco tiempo”. En ese sentido, insistió en que el Ejecutivo debe mantener “los ojos bien puestos” y extremar las medidas de prevención para evitar la repetición de situaciones similares en distintos puntos de la ciudad.
Intervención policial y contexto de emergencia habitacional
La respuesta policial fue inmediata y derivó en un operativo tenso. Según información oficial, los efectivos constataron la intención clara de usurpación y procedieron a desalojar el lugar. Un uniformado resultó lesionado durante el procedimiento, que incluyó agresiones a los agentes, y se inició una causa judicial bajo intervención de la fiscal de turno.
Vecinos del barrio relataron escenas de miedo e incertidumbre: gritos, detonaciones, corridas y llantos de niños marcaron la noche. La presencia de menores en el predio, utilizado habitualmente por jóvenes para actividades deportivas y recreativas, generó especial indignación entre los habitantes, quienes reclaman mayor presencia policial y respuestas estructurales a la problemática habitacional que atraviesa la ciudad.
Llamado a la prevención y al fortalecimiento institucional
Ferrari subrayó la necesidad de acciones concretas por parte del municipio y confirmó que el gobernador está al tanto de la situación. “El ejecutivo tiene que tener los ojos bien puestos y saber que estas acciones se están llevando adelante; todos fuimos testigos de lo que sucedió”, afirmó.
El concejal también hizo referencia a la importancia de fortalecer los mecanismos de control y prevención en barrios vulnerables, en un contexto donde la emergencia habitacional y la falta de espacios seguros se combinan con crecientes intentos de ocupación irregular.
Este episodio en Nuestras Malvinas reaviva el debate sobre la seguridad, el acceso a la vivienda y la preservación de espacios comunitarios en San Carlos de Bariloche, una ciudad que enfrenta desafíos crecientes en materia de ordenamiento urbano y convivencia social. Las autoridades locales y provinciales deberán profundizar las políticas preventivas para evitar que hechos de esta naturaleza se multipliquen en el futuro.


