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En el plano electoral, sin embargo, la lógica es inversa. La alianza con Weretilneck para las elecciones de convencionales del 1° de noviembre podría darle a Cortés los votos que su partido PUL no puede reunir solo.En el plano electoral, sin embargo, la lógica es inversa. La alianza con Weretilneck para las elecciones de convencionales del 1° de noviembre podría darle a Cortés los votos que su partido PUL no puede reunir solo.

Walter Cortés le agradeció al gobernador Alberto Weretilneck frente a una sala que estalló en aplausos cuando firmaron el convenio de gas para seis barrios de Bariloche. Cortés agradeció a Weretilneck en público pero en privado es otro tema.

Fue hace apenas una semana. Sin embargo, en el tablero político, el intendente ya construye su autonomía mirando 2027. El gas une, la política separa.

Cortés Weretilneck gas Bariloche 2027: en esa secuencia se resume la paradoja política más interesante del momento en la ciudad andina. El 31 de julio, en la Sala de Prensa del Centro Cívico, el gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Walter Cortés firmaron junto a Camuzzi el convenio para ampliar la red de gas natural a seis barrios de Bariloche. El acuerdo beneficiará a más de 1.600 vecinos de los barrios 2 de Abril, Maitén, Mirador del Chalhuaco, Quimey Ruca III, América y 111 Viviendas. La obra será financiada con fondos provinciales provenientes de regalías hidrocarburíferas.

En ese acto, Cortés agradeció a Weretilneck con una frase que recorrió todos los medios locales: «Mi madre me enseñó que hay que dar las gracias. Y Alberto siempre está. ¿Qué hacían otros gobernadores? Venían de noche; él viene siempre». La sala estalló en aplausos. Por su parte, Weretilneck devolvió el gesto: «Queríamos agradecerte porque, si no hubiese sido por el compromiso que vos pusiste, hoy Bariloche no tendría la posibilidad de resolver este problema».

La escena institucional y la realidad política

Sin embargo, esa escena de colaboración contrasta con el movimiento político que Cortés viene ejecutando desde hace semanas. El intendente tomó distancia pública de Weretilneck, de Soria y de los libertarios. Declaró que el gobierno nacional no le hace llegar nada a la ciudad: «Acá no llega nada, absolutamente nada». Además, abrió la puerta a una candidatura a gobernador con una frase que sacudió el tablero: «Nunca se sabe, pueden pasar muchas cosas».

En consecuencia, el mapa es claro. En el plano institucional, Cortés necesita a Weretilneck: el gas de seis barrios, la Terminal al 82% de avance, la base del SIARME para emergencias en el oeste de la ciudad. Todos esos logros llevan financiamiento provincial. Por lo tanto, antagonizar abiertamente con el gobernador tiene un costo concreto en obras y servicios para los vecinos barilochenses.

El cálculo político de cara a noviembre

En el plano electoral, sin embargo, la lógica es inversa. La alianza con Weretilneck para las elecciones de convencionales del 1° de noviembre podría darle a Cortés los votos que su partido PUL no puede reunir solo. Pero esa misma alianza lo ancla al oficialismo provincial justo cuando intenta construir un perfil autónomo. Además, el gobernador salió esta semana a respaldar la Ley de Tierras en el Senado, mientras Bariloche se movilizaba masivamente en contra. Cortés no tomó posición pública sobre el proyecto. En cambio, se mantuvo en silencio sobre un tema que dividió a la ciudad.

El gas para los barrios es real y bienvenido por los vecinos. También lo es la nueva base del SIARME en el oeste y el avance de la Terminal. Pero mientras Cortés necesita esas obras para mostrar gestión, también necesita separarse de quien las financia para mostrarse independiente. Esa tensión no tiene fácil resolución. En 2026 todavía puede administrarse. En 2027, tendrá que elegir.

Por LPRN

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