Un estudio técnico abre una posibilidad que hasta ahora parecía solo un proyecto: la navegación comercial en los ríos Negro y Limay como corredor alternativo para transportar energía de Vaca Muerta hacia los puertos del Atlántico. La conclusión cambia el debate sobre infraestructura energética en Río Negro
El río Negro podría convertirse en una vía de exportación energética. Un estudio técnico publicado esta semana confirma que la navegación comercial en los ríos Negro y Limay es viable. El hallazgo abre una discusión nueva sobre la infraestructura de transporte vinculada a Vaca Muerta y posiciona a Río Negro como protagonista de un corredor alternativo al gasoducto.
La propuesta no es nueva en términos conceptuales, pero nunca había contado con respaldo técnico formal. Ahora, los números y las condiciones hidrológicas del sistema fluvial que atraviesa la provincia avalan la idea. Además, el contexto es favorable: la demanda de rutas de exportación de gas creció con el avance de Vaca Muerta y la construcción de plantas de licuefacción en el litoral atlántico.
El estudio identifica el tramo entre la confluencia del Neuquén y Limay hasta la desembocadura en el Atlántico como el segmento con mejores condiciones para la navegación. Las obras necesarias serían menores en comparación con los costos de extender la red de gasoductos.
Río Negro en el centro del mapa energético patagónico
La posibilidad de una hidrovía en el río Negro no es una novedad absoluta para la provincia. El Golfo San Matías ya figura en los planes del consorcio Southern Energy como punto de salida para el gas de Vaca Muerta licuado. La diferencia es que hasta ahora el transporte terrestre y los gasoductos eran la única opción considerada para el tramo interior.
Un corredor fluvial cambiaría eso. Además, reduciría la dependencia de la infraestructura terrestre y diversificaría las rutas de exportación. Río Negro pasaría a tener dos opciones complementarias: el gasoducto y el río.
Para los puertos rionegrinos, la hidrovía sería un salto de escala. San Antonio Este, ya mencionado en los planes del consorcio de GNL, podría sumar el rol de nodo de recepción fluvial. Eso implicaría inversión en infraestructura portuaria y, en consecuencia, empleo local.
Las condiciones técnicas y el horizonte de inversión
El estudio destaca que los ríos Negro y Limay presentan condiciones de caudal y profundidad compatibles con cierto tipo de embarcaciones de carga. Sin embargo, requieren dragado en algunos tramos y señalización náutica. Por lo tanto, la viabilidad técnica existe, pero la viabilidad económica dependerá del volumen de carga proyectado y de los costos de adecuación.
El debate sobre infraestructura energética en la Patagonia cobró nueva velocidad en los últimos meses. La inversión anunciada por Southern Energy —más de 6.000 millones de dólares para el proyecto de GNL en el Golfo San Matías— instaló a Río Negro como destino de grandes flujos de capital. Sin embargo, la discusión sobre cómo transportar esa energía desde los pozos hasta la costa sigue abierta.
La hidrovía del Limay y el Negro representa una alternativa que, según los especialistas, podría reducir costos logísticos a mediano plazo. Además, aportaría resiliencia al sistema: si un gasoducto falla o está saturado, el río puede funcionar como ruta de respaldo.
El gobernador Alberto Weretilneck tiene en la energía uno de los pilares de su gestión y de su perfil hacia 2027. La confirmación de la viabilidad de esta ruta fluvial suma un argumento a su agenda de posicionamiento provincial como núcleo del desarrollo energético patagónico.

