Sierra Grande explota de actividad al ritmo del VMOSSierra Grande explota de actividad al ritmo del VMOS

Sierra Grande vive una de sus mayores transformaciones económicas en años. El avance del proyecto Vaca Muerta Oil Sur disparó la apertura de comercios y emprendimientos. Un relevamiento municipal muestra el salto: las habilitaciones se multiplicaron en apenas dos años.

Un salto que se mide en números

Los datos surgen de un relevamiento de la propia Municipalidad de Sierra Grande. Las habilitaciones comerciales e industriales pasaron de 51 en 2024 a 176 en 2025. En los primeros cinco meses de 2026 ya se sumaron otras 89. La curva muestra una aceleración sostenida de la actividad local.

El motor de ese crecimiento tiene nombre propio: el VMOS. El megaproyecto petrolero empuja la demanda de bienes y servicios en la zona. La llegada de trabajadores, técnicos y empresas cambió el pulso de la ciudad. Sierra Grande aparece hoy como uno de los grandes beneficiarios del corredor energético.

Del oleoducto a la economía cotidiana

El VMOS conecta Vaca Muerta con la terminal de Punta Colorada. La obra es estratégica para aumentar las exportaciones energéticas argentinas. Pero su impacto excede el plano macroeconómico. En tierra firme, mueve comercios, alojamientos y servicios de toda la región.

La nueva demanda impulsó la apertura de emprendimientos gastronómicos y firmas de construcción. También crecieron los alojamientos para recibir a quienes llegan por la obra. La diversificación productiva es notable para una localidad históricamente postergada. El empleo y la actividad comercial se expanden a la par.

Una transformación que exige planificación

El proyecto avanza con cerca del 65% de obra y una inversión que ronda los 3.000 millones de dólares. Está pensado para movilizar grandes volúmenes de crudo hacia el exterior. Incluso se evalúa ampliar su capacidad ante el crecimiento de la producción. El horizonte productivo de la zona se redefine año a año.

El desafío que asoma es ordenar semejante crecimiento. Las autoridades locales buscan fortalecer a las pymes de la zona. También aparece la necesidad de preparar a los trabajadores para las próximas etapas. La oportunidad es enorme, pero requiere planificación.

Sierra Grande dejó atrás años de olvido y mira hacia adelante. La actividad económica acompaña el ritmo de la obra energética. El reto es que ese impulso se traduzca en desarrollo duradero. Para la Región Atlántica rionegrina, el momento es histórico.

Por LPRN

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