El Fideicomiso de Infraestructura del Transporte acumuló casi $972.000 millones entre enero y julio de 2026, pero las rutas 22 y 151 siguen llenas de pozos. Río Negro negocia el traspaso de los corredores, aunque las condiciones que pone Nación traban el acuerdo. Rutas 22 y 151: Río Negro denuncia que Nación retiene billones
Cada vez que un rionegrino carga nafta, una parte del precio va al Estado nacional con destino específico: el mantenimiento de las rutas. Sin embargo, ese dinero no llega a las rutas. Entre enero y julio de 2026, el Gobierno nacional recaudó $972.516 millones a través del impuesto a los combustibles líquidos y el gas natural, asignados por ley al Fideicomiso de Infraestructura del Transporte. En el mismo período, las rutas nacionales 22 y 151 —los dos principales corredores del norte patagónico— acumularon pozos, deformaciones y siniestros.
El contraste es el argumento central que Río Negro lleva a la mesa con Nación. Además, el escenario se agravó en las últimas semanas por las fuertes lluvias que deterioraron aún más el estado de ambos corredores, especialmente en la zona del puente 83 sobre la Ruta 22.
Un fondo que crece mientras las rutas se destruyen
El Fideicomiso de Infraestructura del Transporte funciona, en teoría, como el fondo específico para obras viales nacionales. En 2025 ese rubro recaudó 1,2 billones de pesos. Este año la proyección trepa a 2 billones. Sin embargo, según el gobierno provincial, esos fondos no se reparten entre las provincias.
El total del impuesto a los combustibles es aún mayor. En 2025 llegó a 4,3 billones de pesos. En los primeros siete meses de 2026 ya superó los 3,4 billones. De ese total, la porción destinada a infraestructura vial ronda el 28%. Por lo tanto, cada peso que pagan los automovilistas lleva implícita una deuda del Estado nacional con la red de caminos que no ejecuta.
Un informe de alcance nacional agrega más contexto. El Ministerio de Economía acumuló $1,35 billones recaudados con asignación específica para el mantenimiento de caminos nacionales, sin ejecutarlos. El 70% de las rutas del país se encuentra en estado regular o malo. En Río Negro, la 151 y la 22 concentran la mayor parte del daño visible.
Weretilneck negocia, pero Nación pone condiciones
Ante la parálisis, el gobernador Alberto Weretilneck impulsó una propuesta formal ante Vialidad Nacional para asumir el traspaso y el mantenimiento de las rutas 22 y 151. Además, coordina esas gestiones con el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, ya que ambas provincias comparten los corredores y plantean una posición conjunta.
Sin embargo, la negociación está trabada. La semana pasada, Weretilneck viajó a Buenos Aires con expectativa de firmar un convenio inicial. No hubo acuerdo. Vialidad Nacional planteó dos convenios separados; Río Negro propuso un único instrumento. Tampoco hubo entendimiento sobre los contratos vigentes con empresas constructoras: Nación muestra disposición a liberarlos, pero sin garantizar plazos. Río Negro, en cambio, necesita fechas concretas para intervenir de manera inmediata.
El ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, fue directo en su diagnóstico: «No hay desarrollo en Vaca Muerta sin obras viales que transporten el recurso». En ese sentido, el deterioro de la 151 afecta en forma directa la logística del sector hidrocarburífero, uno de los motores económicos más importantes de la región.
Las rutas que cruzan Río Negro de punta a punta
El problema no se limita a la 22 y la 151. Por Río Negro también corren las trazas nacionales 40 en la cordillera, la 3 en la costa rionegrina y la 23, que cruza la provincia entre Dina Huapi y la 3. En consecuencia, el deterioro vial es provincial, no acotado a un corredor.
El reclamo por el reparto del impuesto a los combustibles no es nuevo. Río Negro lo llevó al gobierno nacional en más de una ocasión y hubo planteos conjuntos con Neuquén. Sin embargo, hasta ahora la respuesta fue insuficiente. Mientras tanto, los camioneros que transportan cargas hacia Vaca Muerta esquivan pozos, los vecinos de Catriel denuncian accidentes permanentes y los equipos de ambos gobiernos siguen negociando en Buenos Aires sin fecha de resolución.
La próxima semana habrá una nueva ronda de negociaciones. El escenario es el mismo de siempre: plata recaudada, rutas destruidas y un acuerdo que no termina de cerrarse.

