La Mesa de Prevención de Incendios de Bariloche presenta este viernes en la Escuela N.° 71 la nueva edición de un programa educativo que lleva 17 años ininterrumpidos de trabajo con niños, docentes y comunidades de la interfase bosque-ciudad
La prevención de incendios forestales en Bariloche tiene nombre propio desde hace casi dos décadas: «Unidos por Naturaleza para la Naturaleza». Este viernes 7 de agosto, a las 10.30, la Escuela N.° 71 —ubicada en calle Marchiori 1800— será el escenario del lanzamiento oficial de la nueva edición. La convocatoria está abierta a medios, vecinos y organizaciones que quieran conocer de cerca la propuesta.
El programa existe desde 2009. En ese tiempo, ninguna temporada lo interrumpió. La iniciativa recorre durante semanas y meses distintas escuelas de la ciudad y establecimientos educativos cercanos al Parque Nacional Nahuel Huapi, con actividades dirigidas a cientos de estudiantes y docentes. Su objetivo no es solo informar: apunta a construir hábitos, instalar preguntas y generar conciencia desde la infancia.
Una red interinstitucional que trabaja sobre el terreno
El programa no es obra de un solo organismo. La coordinación está a cargo de la Mesa de Prevención de Incendios de Bariloche, una articulación que reúne al Parque Nacional Nahuel Huapi —a través de su División de Educación Ambiental y el Departamento ICE—, la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego —con la participación de la Brigada Nacional Sur, la Regional Patagonia y la Dirección Nacional de Prevención y Mitigación—, el SPLIF, la Municipalidad de Bariloche y la Fundación Jóvenes por Bariloche.
Esa multiplicidad de organismos no es un detalle administrativo. Refleja la complejidad del problema. Los incendios en la interfase bosque-ciudad —la zona donde las viviendas se mezclan con el entorno forestal— requieren respuestas que combinen prevención ambiental, educación, gestión territorial y capacidad operativa. Bariloche, por su geografía y su crecimiento urbano, concentra buena parte de ese riesgo.
El contexto que le da urgencia a la campaña
La nueva edición del programa llega en un momento de alta sensibilidad regional. La temporada 2025-2026 fue la más destructiva para los bosques andino-patagónicos en sesenta años. Más de 60.000 hectáreas de bosque nativo se perdieron entre octubre de 2025 y marzo de 2026, según datos procesados a partir de imágenes satelitales. La cifra duplicó lo registrado la temporada anterior y resultó diez veces superior al promedio de los tres años previos.
Río Negro tuvo una afectación comparativamente menor —unas 10.000 hectáreas según los registros de enero de 2026—, pero el riesgo no desapareció. Los factores que alimentan los incendios persisten: sequías prolongadas, viento intenso y el avance de la urbanización sobre zonas de bosque. A eso se suma un dato que los propios informes de organismos especializados subrayan: el 95% de los incendios forestales tienen origen humano. Fogatas mal apagadas, colillas y quemas negligentes encabezan la lista.
Esa es, precisamente, la grieta que el programa educativo intenta cerrar. Si la causa es humana, la solución también puede serlo.
Niños y docentes como agentes de cambio
La propuesta pedagógica sitúa a los chicos y chicas como protagonistas activos. No los trata como destinatarios pasivos de información, sino como multiplicadores del mensaje hacia sus familias y comunidades. Esa decisión metodológica tiene historia: en las ediciones anteriores, el impacto del programa se midió también por su efecto en los hogares, donde los más chicos trasladaron lo aprendido en el aula.
La nueva edición mantendrá ese enfoque. Las jornadas combinarán diálogo con estudiantes, actividades pedagógicas en terreno y registros audiovisuales que permitan amplificar los mensajes de prevención. La participación de la comunidad y los medios de comunicación es parte de la estrategia: la Mesa de Prevención considera que la visibilidad pública de estas instancias es también una herramienta de concientización.
El viernes en la Escuela N.° 71 comenzará el recorrido. Las próximas semanas definirán qué escuelas integrarán el cronograma y cuántos estudiantes participarán en esta edición. Lo que ya está claro es que la campaña vuelve a ponerse en marcha. En una región que acaba de atravesar su peor temporada de incendios en seis décadas, esa continuidad tiene un valor que va más allá de lo simbólico.

