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Diego Piquín, director ejecutivo de la Agencia de Turismo de Río NegroDiego Piquín, director ejecutivo saliente de la Agencia de Turismo de Río Negro, durante una presentación de la marca turística provincial.

La renuncia del director ejecutivo dejó al descubierto un organismo sin rumbo político claro. El Gobierno se desliga, los municipios pasan factura y nadie sabe quién conducirá la promoción en pleno verano.

La Agencia de Turismo de Río Negro atraviesa su peor momento desde que fue creada. Diego Piquín anunció su renuncia el viernes 9. Desde entonces, la discusión es otra: quién se hace cargo de un organismo que no funcionó como se pensó.

Piquín comunicó su decisión al final de una reunión de directorio y se irá recién el último día de noviembre. Oficialmente habló de motivos personales. Sin embargo, en el sector turístico nadie cree que esa sea toda la historia.

El Gobierno se corre del problema

El ministro Carlos Banacloy, de cuya cartera depende hoy el turismo provincial, eligió tomar distancia. Ante cada consulta repitió una misma idea: las razones de la salida las tiene que explicar el propio Piquín. Además, reconoció que el anuncio lo sorprendió.

Esa respuesta no cerró la discusión. Por el contrario, puso el foco en el vínculo del organismo con el Ejecutivo. Antes de anunciar su salida, en ese mismo directorio, Piquín se había quejado por un pedido de María Sol Canalda. La secretaria provincial de Turismo integra el cuerpo en nombre del Estado.

Weretilneck, Canalda y Banacloy, responsables políticos de la Agencia de Turismo
El gobernador Alberto Weretilneck con la secretaria de Turismo, María Sol Canalda, y el ministro Carlos Banacloy.

Los intendentes le pasan factura a la Agencia de Turismo

El desgaste de la Agencia de Turismo no empezó la semana pasada. Desde hace meses, varios intendentes venían marcando diferencias con la conducción. Entre ellos figuran, según trascendió, los jefes comunales de Viedma, San Antonio Oeste y Sierra Grande.

Los reproches apuntaban a la falta de acompañamiento a las fiestas populares de cada localidad. Después llegó la Feria Internacional de Turismo, a fines del mes pasado en Buenos Aires. Allí, varias ciudades sintieron que el espacio provincial no les dio lugar para mostrar su oferta. Bariloche, en cambio, tuvo stand propio, como cada año.

La autora de la ley defiende la herramienta

La legisladora barilochense Marcela Abdala, autora de la ley que creó la ATUR, salió a dar su versión. En declaraciones periodísticas, sostuvo que al organismo le faltó respaldo político del Gobierno provincial. Incluso apuntó contra Banacloy por su manejo del área.

Aun así, Abdala defendió el modelo. A su juicio, con liderazgo político la agencia puede funcionar. También destacó que Piquín sostuvo la promoción sin contar todavía con un plan estratégico aprobado.

Un reemplazo contra reloj

La crisis llega en el peor momento. Falta poco para el verano, decisivo para la cordillera y la costa atlántica. Además, la noticia estalló durante el festival gastronómico de Bariloche y cerca de la votación de convencionales del 1 de noviembre.

La ATUR tiene recursos propios: recibe por ley una parte de lo que la provincia recauda por Ingresos Brutos de las actividades turísticas. Por eso, la pregunta ya no es solo quién reemplazará a Piquín. También es quién fija el rumbo del turismo provincial y quién responde si la Agencia de Turismo vuelve a trabarse. Seguí la política provincial en La Política Río Negro.

Por LPRN

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