Reforma Carta Orgánica Bariloche: un veto que duró menos de un día
Lo que parecía un conflicto institucional de largo aliento se resolvió en menos de 24 horas. El intendente de Bariloche, Walter Cortés, publicó el jueves una resolución vetando la ordenanza que creaba una comisión especial para abordar la reforma de la Carta Orgánica Municipal. Sin embargo, al día siguiente revirtió esa decisión y promulgó la norma que el Concejo Deliberante había aprobado.
La reforma Carta Orgánica Bariloche es un proceso esperado hace años por distintos sectores políticos y ciudadanos de la ciudad, ya que la norma que rige la vida institucional del municipio requiere actualizaciones que reflejen las transformaciones demográficas, institucionales y sociales que atravesó Bariloche en las últimas décadas.
Las razones del veto y la marcha atrás
Al vetar la ordenanza, el Ejecutivo municipal había argumentado que el artículo 2° de la norma generaba «una desproporción institucional» al incluir a la totalidad del cuerpo del Concejo Municipal pero solo a dos representantes del Departamento Ejecutivo, lo que a su criterio no garantizaba igualdad de participación entre los poderes municipales.
También señalaron que el artículo 8° de la ordenanza afectaba una partida de gasto en un momento en que la Ordenanza Fiscal y Tarifaria para el ejercicio 2026 aún no había sido aprobada, lo que impedía determinar la disponibilidad real de recursos.
Sin embargo, al dar marcha atrás, el propio intendente aclaró que decidió dejar sin efecto el veto «a fin de no dilatar ni obstaculizar la tarea del Concejo Municipal en el importante hito» que implica la reforma.
Qué viene ahora
Con la promulgación de la ordenanza N° 3594-CM-26, queda formalmente creada la comisión especial destinada a iniciar el proceso de reforma de la Carta Orgánica Municipal de Bariloche. El Concejo Deliberante de Bariloche tendrá un rol protagónico en el proceso, que deberá convocar eventualmente a una convención constituyente para redactar o reformar la norma.
Este tipo de procesos en municipios de la Patagonia suele demandar meses de trabajo técnico y político. La experiencia de otras ciudades de Río Negro que reformaron sus cartas orgánicas muestra que la participación ciudadana y la articulación entre el Ejecutivo y el Legislativo son claves para un proceso exitoso.
La velocidad con la que se resolvió la crisis institucional —veto y marcha atrás en menos de 24 horas— muestra tanto la sensibilidad política que tiene el tema como la predisposición del Ejecutivo municipal a no convertirse en el obstáculo de un proceso que la ciudadanía barilochense reclama desde hace tiempo.
