La concesión del servicio vence el 31 de diciembre. El Ejecutivo de Marcos Castro analiza extenderla, pero con nuevos recorridos, seguimiento en tiempo real y wifi a bordo. Un concejal opositor pidió informes por la aplicación que nunca llegó.
El transporte urbano de Viedma entra en su último trimestre de concesión con varias cuentas pendientes. El contrato con la empresa que opera las líneas de La Comarca vence el 31 de diciembre y el Municipio ya estudia cómo seguir.
La posibilidad de extenderlo figura en el propio contrato, que llegará a los diez años de vigencia. Sin embargo, el Ejecutivo que encabeza Marcos Castro anticipó que no habrá continuidad automática.
Las condiciones para el transporte urbano de Viedma
La jefa de Gabinete municipal, María Eugenia Serra, explicó que la ciudad cambió desde que se diseñó el esquema actual. Creció en habitantes, se expandió hacia nuevos barrios y modificó sus condiciones de circulación.
Por eso, el Municipio revisa los recorridos a partir de pedidos de vecinos de distintos sectores. Además, exigirá a la empresa una aplicación para seguir cada línea y conexión wifi en las unidades.
Hasta ahora, el Ejecutivo no confirmó la vuelta de ninguna línea en particular. En los barrios, de todas formas, el reclamo tiene nombre propio: la vieja Línea C y la Línea B.
Durante meses, la concejala Lorena Alan, de Vamos con Todos, llevó al Concejo el pedido de restituir la Línea C. Ese recorrido entraba al barrio Lavalle, pasaba por Mi Bandera y llegaba al 30 de Marzo antes de volver al centro.
A su vez, el planteo incluía viajes más cortos y el regreso del servicio los domingos. La Línea B, por su parte, unía el centro con barrios como América, 20 de Junio, Ceferino y Zatti.

Viedma Bondi, una ordenanza sin aplicación
El otro frente se abrió en el Concejo Deliberante. El concejal Julián Algañarás, del mismo bloque, presentó un pedido de informes sobre Viedma Bondi.
Se trata de la Ordenanza 9155, que el cuerpo votó por unanimidad en noviembre de 2024. La norma ordena crear un sistema para seguir los colectivos por GPS, con tiempos estimados de llegada, paradas y horarios.
Casi dos años después, la herramienta sigue fuera del alcance de los usuarios. Por eso, Algañarás quiere saber qué gestiones hizo el Municipio con la empresa y qué pasó con los datos de geolocalización.
Además, la ordenanza preveía convenios con universidades de la región para desarrollar la aplicación. El edil sostiene que el vecino no puede seguir esperando en la parada sin saber cuándo llega el colectivo.
La respuesta del Ejecutivo
Desde el Municipio aseguraron que acompañaron el proyecto cuando ingresó al Concejo. También remarcaron que instalar el GPS en cada unidad le corresponde a la empresa, a la que ya le reclamaron el cumplimiento.
En consecuencia, los nuevos equipos de rastreo pasarán a ser un requisito para cualquier extensión del servicio. La respuesta formal al pedido de informes llegará cuando el trámite ingrese al Ejecutivo.
Así, la discusión sobre el transporte urbano de Viedma se cruza con el calendario: quedan menos de tres meses para el vencimiento. Y Castro, que busca la reelección en 2027, tiene en los colectivos uno de los reclamos más sensibles de los barrios.
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