Rodrigo Buteler suma el liderazgo partidario provincial al mandato municipal. El movimiento lo convierte en el hombre más importante de Juntos Somos Río Negro después de Weretilneck y reordena el tablero de la sucesión para 2027.
Rodrigo Buteler ya no administra solamente Cipolletti. Desde que asumió la presidencia de Juntos Somos Río Negro, el intendente cipoleño se convirtió en la figura más gravitante del partido provincial después del propio gobernador Alberto Weretilneck. El cargo no es simbólico. En la política rionegrina, quien conduce el sello del oficialismo tiene una posición estratégica directa sobre las candidaturas, los recursos y las alianzas de cara a 2027.
Cipolletti ocupa un lugar central en este nuevo esquema. Es el distrito que Weretilneck gobernó antes de llegar a la gobernación. También es el territorio donde el boom de Vaca Muerta se siente con más intensidad. Nuevos barrios, empresas, edificios en construcción y un crecimiento que exige respuestas rápidas del Estado municipal. Además, el ministerio de Energía provincial funciona en la ciudad, bajo la conducción de Andrea Confini.
El partido como plataforma
La presidencia de JSRN le da a Buteler algo que el mandato municipal solo no podía darle: visibilidad y poder en toda la provincia. Desde ese lugar puede articular con intendentes, legisladores y armadores territoriales de distintos municipios. En un escenario donde Weretilneck aún no confirmó si buscará la reelección, quien controla el partido controla también los tiempos del debate interno.
Sin embargo, el nuevo rol también lo expone. La oposición en Cipolletti ya anticipó que irá con un candidato empresario para 2027, cuestionando obras inconclusas y la gestión cotidiana. El PJ local también se reorganiza en los barrios. Además, libertarios y peronistas miden fuerzas con la vista puesta en la intendencia cipoleña, la segunda ciudad más poblada de la provincia.
Por ahora, Buteler manejó con cuidado sus definiciones sobre 2027. Dijo que «lo más racional sería ir por la reelección» en Cipolletti, pero sin cerrar otras puertas. Esa ambigüedad calculada es también una señal de poder: quien puede elegir no necesita apurarse.
La entronización de Buteler en la conducción de JSRN coincide además con el momento en que el partido necesita mostrar cohesión interna. Las alianzas para las constituyentes de Bariloche mostraron que el oficialismo provincial puede articular con Cortés. Sin embargo, los cruces con los diputados nacionales libertarios Fullone y Tortoriello por las rutas 22 y 151 también mostraron las tensiones que hay entre el partido provincial y el espacio que milita para la candidatura opositora.
Cipolletti en el mapa provincial
El crecimiento de Cipolletti no es solo demográfico. Es político. La ciudad se consolidó como el nodo más dinámico del Alto Valle y, en ese contexto, su intendente tiene cada vez más peso en las conversaciones provinciales. Además, la conducción de Juntos Somos Río Negro desde Cipolletti marca una diferencia con las gestiones anteriores del partido, que concentraban el poder en Viedma y Bariloche.
Para Buteler, los próximos meses serán la prueba de fuego de su nuevo rol. La elección de convencionales en Bariloche el 1 de noviembre será el primer test electoral del oficialismo provincial bajo su conducción partidaria. El resultado en las urnas dirá si el armado que construyó con Weretilneck tiene la consistencia que ambos proyectan.

