Bariloche cerró el fin de semana extralargo de julio con ocupación hotelera del 73%. La cifra supera la registrada un año atrás. El secretario de Turismo municipal destaca que las reservas crecen en cantidad, aunque varía según categoría de hospedaje. Bariloche cierra el fin de semana largo con ocupación del 73%
Eric Guzmán, secretario de Turismo de Bariloche, confirmó que la ocupación hotelera superó expectativas. El nivel de 73% representa mejora respecto de julio 2025, cuando rondó 69%.
La conexión aérea marcó intensidad. Durante varios días de las vacaciones de invierno el aeropuerto recibió hasta 29 vuelos. Cada operación trae turistas que alimentan la demanda en hotelería, gastronomía y servicios complementarios.
Sin embargo, Guzmán aclaró un dato importante. La comparación debe contemplar que en 2025 el feriado se extendió de modo diferente. Aun así, la ocupación crece.
Temporada proyectada con estabilidad
La temporada invernal 2026 (julio a septiembre) se perfila con perspectivas de estabilidad. Según la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Bariloche (AEHGB), se proyectan 473.000 pasajeros, 2,3 millones de pernoctes y gasto turístico directo estimado en $279.000 millones.
Estas cifras anticipan leve disminución del 1,5% en cantidad total de pasajeros respecto de invierno 2025. Pero los pernoctes suben 1,4%. El gasto turístico mejora 1% en términos reales.
La variación según categoría de establecimiento sigue siendo clave. Hotelería de lujo sostiene niveles. Hospedaje de clase media muestra demanda moderada. Esto refleja la segmentación del mercado.
Factores que condicionan el resultado
Guzmán remarcó que la evolución depende de variables múltiples. La conectividad aérea es central: más frecuencias = más turistas. Las condiciones económicas del mercado nacional pesan. El turismo internacional contribuye, pero en volumen menor al que requiere Bariloche para máxima rentabilidad.
Las condiciones climáticas y de nieve también definen la experiencia. Más nieve multiplica actividades. Menos nieve desplaza consumo hacia excursiones y gastronomía, pero ambas generan derrame.
Bariloche como puerta regional
La ciudad actúa como entrada única a la Patagonia. Villa La Angostura, San Martín de los Andes y El Bolsón dependen del aeropuerto barilochense para turismo internacional, especialmente de Brasil. Ese efecto multiplicador beneficia a toda la región.

