La relación entre Walter Cortés y el Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) marca un giro en la política local. Este vínculo se caracteriza por una fuerte articulación técnica. Asimismo, ambos sectores coinciden en la defensa de la educación pública y el desarrollo científico. Este alineamiento genera un contraste nítido con las políticas de ajuste del gobierno nacional.
Un hito central es la creación de la Comisión Especial de Vinculación de Ciencia, Tecnología, Innovación y Extensión (CEViCTIE). Este organismo nació bajo la Ordenanza 3544-CM-25. En consecuencia, funciona como un puente entre las necesidades de la ciudad y la capacidad académica regional. La normativa garantiza que la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) tenga representación oficial en este espacio.
Por lo tanto, la universidad puede asesorar de forma directa al Departamento Ejecutivo y al Concejo Municipal. El objetivo es tomar decisiones basadas en evidencia científica rigurosa. En este proceso, el decano del CRUB, Marcelo Alonso, aparece como un colaborador fundamental para la gestión municipal [Borrador]. Esta formalización busca profesionalizar las políticas públicas locales.
El CRUB como actor de legitimación y resistencia
La Intendencia ha mantenido una postura de acompañamiento ante las movilizaciones de la comunidad universitaria. Por ejemplo, en mayo de 2026, el CRUB lideró un «abrazo multitudinario» en defensa del financiamiento educativo [Borrador]. Esta acción instaló en la agenda pública la urgencia de recursos para sostener la calidad académica. No obstante, la tensión con el gobierno nacional escaló en julio de 2026.
En ese mes, el CRUB manifestó su rechazo a los despidos en la CNEA y el Centro Atómico Bariloche. Bajo la consigna «Sin científicos no hay cura del cáncer», la institución se posicionó como garante de la soberanía científica. Asimismo, el municipio ha mostrado sintonía con este bloque académico frente a la «motosierra» estatal nacional. Este apoyo refuerza la identidad científica de Bariloche en el territorio.
El factor Gennuso y la geopolítica de la CNEA
Un dato clave para el análisis político es la designación de Gustavo Gennuso en la CNEA. El exintendente fue nombrado vicepresidente del organismo por el gobierno de Javier Milei. Esta movida altera el tablero de poder local. Mientras el CRUB y Cortés resisten el ajuste, un referente del anterior oficialismo barilochense asume un rol jerárquico en la ejecución de esas políticas nacionales.
En consecuencia, el CRUB no solo aporta conocimiento técnico, sino que funciona como un contrapeso político regional. La gestión de Cortés utiliza esta «racionalidad académica» para validar su autonomía frente a Buenos Aires. De este modo, la ciencia se convierte en un activo estratégico para la gobernabilidad municipal.
Hacia la Reforma de la Carta Orgánica
El próximo gran desafío es el proceso previsto para el 1 de noviembre de 2026. En esa fecha se elegirán convencionales para la Reforma de la Carta Orgánica. El intendente Cortés y el gobernador Alberto Weretilneck consideran que esta es una oportunidad para proyectar la ciudad. En este marco, el CRUB se perfila como un consultor técnico esencial.
Se espera que la universidad aporte los cuadros técnicos necesarios para reflejar el perfil científico-tecnológico en la nueva normativa. Por consiguiente, la reforma busca brindar previsibilidad jurídica a largo plazo. Asimismo, el diálogo se canaliza hoy a través de dos figuras de interlocución: Marcelo Fabián Alonso y la Rectora Beatriz Gentile [Borrador]. Gentile representa la voz política de la UNCo en la defensa del presupuesto ante estamentos provinciales y nacionales. En conclusión, Bariloche construye un bloque de poder basado en el conocimiento para enfrentar los desafíos fiscales que vienen.

