El gobierno provincial oficializó el financiamiento para construir el puente de hormigón sobre el arroyo Ñireco en Bariloche. La obra responde a una demanda histórica del intendente Walter Cortés y la comunidad local.
Se trata de una inversión estratégica que mejora conectividad vial y seguridad en un sector que acumulaba años de postergaciones. El puente sobre el arroyo Ñireco es ahora una realidad con presupuesto confirmado
Bariloche logró concretar una promesa largamente esperada. El gobernador Alberto Weretilneck entregó formalmente al intendente Walter Cortés el financiamiento necesario para avanzar con la construcción del puente de hormigón sobre el arroyo Ñireco. Ciertamente, esta obra representa mucho más que una simple conexión vial. Es una intervención que conecta barrios desintegrados, mejora el flujo de tránsito y reduce riesgos de seguridad en una zona que padecía aislamiento parcial durante temporadas invernales. Efectivamente, la obra estaba postergada desde hace más de una década. Múltiples administraciones pasadas reconocieron su importancia pero no lograron movilizar recursos. Ahora, con el financiamiento confirmado, Cortés puede avanzar en la licititud pública de la construcción.
El arroyo Ñireco atraviesa el sudoeste barilochense. Precisamente en este sector confluyen varios barrios residenciales de expansión poblacional reciente. Sin embargo, la falta de una conexión vial directa obligaba a vecinos y comerciantes a realizar desvíos de hasta 3 kilómetros para acceder a servicios básicos. En consecuencia, el puente no es un proyecto cosmético sino una solución de infraestructura crítica. Además, en temporada invernal, cuando las condiciones climáticas se deterioran, la ausencia de un puente seguro exponía a residentes a riesgos de accidentes vial. La obra también impactará positivamente en la fluidez del tránsito general de la ciudad. De este modo, descongestiona arterias principales como la avenida Circunvalación.
Conectividad como eje de gestión municipal
Weretilneck destacó durante la ceremonia que esta inversión forma parte de una política de fortalecimiento de infraestructura en toda la provincia. Bariloche, por su tamaño y relevancia económica, recibe atención prioritaria en el plan de obras públicas. Vale la pena destacar que, simultáneamente, el gobierno provincial continúa financiando otras intervenciones en la ciudad. El nexo de gas para la Universidad Nacional de Río Negro y la ampliación del servicio de agua en sectores periféricos son otros ejemplos. Esta articulación de proyectos refleja una estrategia integral de desarrollo urbano. En esencia, no se trata de obras aisladas sino de componentes de un plan coherente.
Cortés, a su vez, aprovechó la ocasión para plantear la necesidad de seguir expandiendo la conectividad en barrios más alejados. Bariloche crece demográficamente pero la infraestructura no acompaña el ritmo. Precisamente por eso, la confirmación de este puente representa un paso adelante tangible. La ejecución de la obra dependerá ahora del proceso licitatorio y la disponibilidad de empresas constructoras en el mercado. Sin embargo, con el presupuesto asegurado, las probabilidades de avance se incrementan significativamente. Se estima que la obra podría iniciarse en el segundo semestre de 2026 si el cronograma administrativo no registra demoras.
Años de reclamo vecinal y político
El arroyo Ñireco no es una prioridad nueva en la agenda barilochense. Vecinos de barrios como el 8 de Octubre, Parque del Plata y sectores aledaños llevan décadas solicitando una solución. Asambleas barriales, notas a intendencia, petitorios. Todas las formas de presión ciudadana se ensayaron. Finalmente, la combinación de voluntad política provincial y demanda sostenida de la comunidad logró desbloquear el proyecto. Esta dinámica ilustra cómo funcionan los ciclos de la política local: paciencia, insistencia, cambio de autoridades, y eventualmente, resultados concretos.

