El complejo turístico y centro de esquí estructuró una fase inicial operativa orientada exclusivamente a peatones, habilitando el ascenso diario en el horario de 09:30 a 16:00 horas, condicionado al estado del clima. La estrategia apunta a captar el flujo temprano de residentes y turistas mediante actividades de baja dificultad técnica.
Sin embargo, el despliegue del esquema comercial reabrió el debate en la comunidad local respecto al acceso y la segmentación tarifaria. Mientras que la preventa de pases diarios de esquí se fijó con bases que parten desde los $160.000 —acompañada por una ventana de financiamiento en cuotas sin interés hasta el 30 de junio—, el foco de tensión se trasladó a las condiciones del denominado Pase Residente.
Este pase especial, diseñado teóricamente para garantizar el acceso de los habitantes de Bariloche y Dina Huapi entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, cuenta con una restricción total de uso durante el periodo de vacaciones de invierno, específicamente del 19 de julio al 2 de agosto inclusive.
Durante este intervalo de temporada alta, los residentes locales no podrán utilizar el beneficio para ascender a la montaña, una cláusula regulatoria que genera fricciones en la dinámica social y económica local frente a la explotación del recurso turístico.
En la superficie de la montaña, la operatividad actual se concentra en el área de la Telecabina Amancay. Los paradores gastronómicos de altura, como La Roca y Punta Princesa, se encuentran habilitados para absorber la demanda de los visitantes en un intento por dinamizar la actividad comercial previo al inicio formal de la temporada de esquí.

