TRES PROBLEMAS QUE NO DEJAN DORMIR A LOS RIONEGRINOSTRES PROBLEMAS QUE NO DEJAN DORMIR A LOS RIONEGRINOS

Precariedad económica y pérdida de poder adquisitivo. Deterioro del sistema de salud. Inseguridad y delincuencia. Tres problemas que no dejan dormir a los rionegrinos.

Por Observatorio Social LPRN

Tres problemas que no dejan dormir a los rionegrinosEl presente informe sistematiza y sintetiza,  estudios cuantitativos y cualitativos de los últimos dos años: de febrero 2024 – febrero 2026, con especial énfasis una encuesta  provincial representativa de septiembre 2025 en las cuatro regiones: Alto Valle, Valle Medio, Cordillera y Costa Atlántica.

A partir de insumos propios, encuestas y estudios de mercado locales, regionales y/o nacionales,  nuestro  Observatorio, utiliza “un sistema de barómetro” provincial y análisis de reclamos ciudadanos, que identifica los temas que ocupan la agenda real de las familias rionegrinas, más allá de las coyunturas políticas nacionales.

Los datos revelan una clara jerarquía de preocupaciones ciudadanas que se mantiene estable a lo largo del período.

El humor social y su correlato en la realidad

Primero, la precariedad económica y pérdida de poder adquisitivo (57,1 % de menciones como principal problema). En segundo lugar, el deterioro del sistema de salud pública (49,4 %). Por último la inseguridad y delincuencia (45 %).

Estos tres ejes concentran más del 80 % de las respuestas cuando se consulta por “los problemas que más afectan negativamente la vida cotidiana en la provincia”.

No se trata de problemas aislados, sino de un círculo vicioso estructural que caracteriza la realidad patagónica actual: la crisis económica presiona el sistema de salud, genera estrés social y alimenta la percepción de inseguridad.

Río Negro, como provincia patagónica con alta dependencia del empleo público, la fruticultura, el turismo y la actividad portuaria, enfrenta condiciones geográficas y económicas particulares que amplifican las dificultades cotidianas de su población.

“La precariedad económica y bajos salarios”,  van en tándem con la “pérdida de poder adquisitivo (57,1 %)”

Se consolida como el problema número uno en todas las regiones y en todos los segmentos socioeconómicos. A lo que de a poco se suma el aumento constante de los precios en particular los alimentos.

Si bien, durante un tiempo la inflación nacional descendió, los salarios reales (tanto del sector público como privado) no recuperaron el terreno perdido entre 2024 y mediados de 2025.

En el contexto patagónico, el alto costo de vida (combustible, transporte, alimentos y servicios básicos) hace que un salario que en otras regiones “alcanzaría” aquí resulte insuficiente. Sectores clave como fruticultura, turismo y comercio minorista reportaron caída sostenida del consumo interno durante todo 2025.

La percepción dominante es de “estancamiento”: se llega a fin de mes con esfuerzo creciente y sin perspectivas de mejora a mediano plazo. Este malestar cruza especialmente a la clase media y a los trabajadores formales de ingresos medios-bajos.

El “deterioro del sistema de salud pública (49,4 %)”

La preocupación por la salud ocupa el segundo lugar entre los rionegrinos. Esto representa y atraviesa  casi la mitad de todos los reclamos registrados en el período. Los problemas más mencionados son: demoras extremas en turnos de especialistas (hasta varios meses), faltante recurrente de medicamentos e insumos, escasez de personal médico y de enfermería, y colapso permanente de las guardias.

La distancia geográfica agrava la situación: pacientes del Valle Medio, El Bolsón o Jacobacci deben viajar cientos de kilómetros para acceder a estudios o cirugías de mediana complejidad.

El envejecimiento poblacional en ciudades cabecera como Viedma, Cipolletti o Bariloche, junto con el fuerte aumento de demandas de salud mental (ansiedad, depresión y conductas suicidas ligadas a la crisis económica) completan el cuadro.

La inauguración de nuevas infraestructuras hospitalarias en 2025 no logró revertir la crisis de recurso humano, que sigue siendo el nudo principal.

En tercer lugar encontramos a la “inseguridad y delincuencia (45 %)”

Esta vertical lo conforma la inseguridad urbana y rural.  Un fenómeno a analizar en detalle es que aunque algunos indicadores oficiales registraron una leve baja en ciertos delitos durante el último trimestre 2025 y enero 2026, la percepción ciudadana permanece elevada. Los delitos que más impactan son entraderas, arrebatos, motochorros y robos en viviendas, especialmente en periferias del Alto Valle y en barrios de Bariloche.

Factores estructurales como la desocupación juvenil, el consumo de sustancias y la condición de corredor binacional facilitan la circulación de bandas. La falta de iluminación, cámaras funcionales y patrullaje preventivo en barrios consolidados genera una fuerte “sensación de pérdida de control” sobre el espacio público.

Ser patagónicos “suma una dificultades extra”

Estos tres problemas están muy conectados entre sí. No es casualidad que aparezcan siempre juntos. La dificultad económica hace que las familias tengan menos plata para todo, incluido pagar una atención médica privada, lo que termina sobrecargando el sistema de salud público. Esa presión diaria genera mucha angustia y frustración, que a su vez alimenta el consumo de sustancias y los delitos de oportunidad.

Las grandes distancias, los altos costos logísticos y el ritmo estacional de la economía local convierten dificultades que se viven en todo el país en problemas mucho más duros acá.

Temas como la educación, la corrupción, el cambio climático o las obras de infraestructura preocupan a la gente, pero siempre quedan en un segundo plano. Al final del día, lo que más les pesa a los rionegrinos es esta tríada: la economía que no alcanza, la salud que no responde y la inseguridad que no deja vivir tranquilo.

Por LPRN

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