El intendente Walter Cortés mandó al Concejo el pliego para entregar la nueva terminal de Bariloche a un operador privado por 15 años. La concejal peronista Roxana Ferreyra ya anticipó su rechazo.
La nueva estación de ómnibus todavía no abrió, pero ya tiene una discusión política encima. El Ejecutivo municipal ingresó el proyecto de ordenanza 772-26, que pide al Concejo autorización para llamar a licitación pública. El objetivo es concesionar la administración, la operación y la explotación comercial del edificio que la Provincia levantó sobre la avenida Esandi, cerca de la Ruta 40.
La obra fue financiada por el Gobierno de Río Negro con recursos propios. Además, tendrá 24 dársenas, el doble de la estación actual. La entrega del edificio al Municipio está prevista para las próximas semanas.
Qué propone Cortés para la terminal de Bariloche
El plazo de la concesión sería de 15 años, con opción de extenderlo cinco más si ambas partes están de acuerdo. El futuro operador manejaría las dársenas, las boleterías, las encomiendas y los servicios ligados al transporte. También explotaría los locales comerciales, el estacionamiento y la publicidad, y se haría cargo del mantenimiento integral del inmueble.
Sin embargo, el pliego cierra la puerta a buena parte de los interesados. Las empresas deberán acreditar al menos diez años de experiencia en la operación de terminales de pasajeros, un requisito excluyente. Asimismo, tendrán que presentar una garantía de oferta de 80 millones de pesos y contar con libre deuda de tributos municipales, provinciales y nacionales.
En cuanto al dinero que recibiría el Municipio, el canon se calcularía como un porcentaje de la facturación por los servicios esenciales. Entre ellos figuran el toque de dársena, que paga cada empresa por cada ingreso y salida de un micro, y la descarga de sanitarios.
El rechazo de Ferreyra y un Concejo sin sesiones
La primera voz en contra llegó desde el bloque peronista. La concejal Roxana Ferreyra cuestionó que una obra pagada por el Estado quede en manos privadas. “¿Por qué el sector privado tiene que ser más eficiente que el sector público?”, planteó. A su entender, el Municipio podría crear un ente propio para administrar la terminal.
Además, la edil advirtió que los ingresos por estacionamiento y locales dejarían de llegar directamente a las arcas municipales. En ese sentido, recordó la concesión del cerro Catedral y la del transporte urbano. “Las privatizaciones en Bariloche no han dado resultado”, sostuvo.
Por ahora, el expediente no tiene estado parlamentario. De hecho, el Concejo no sesionó desde su ingreso, porque la sala de sesiones está ocupada por la Junta Electoral que organiza la elección de convencionales. Ferreyra no descartó que el tema pase por una audiencia pública antes de la votación.
Así, el futuro de la terminal de Bariloche queda en manos del Concejo. Sin el aval de los concejales al pliego, el llamado a licitación no podrá avanzar.

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