Las elecciones en Viedma 2027 ya tienen a su primer protagonista confirmado. El intendente Marcos Castro anunció que buscará la reelección al frente de la capital de Río Negro, dentro del espacio oficialista Juntos Somos Río Negro.
El anuncio del jefe comunal funcionó como disparador. De inmediato, al menos seis referentes opositores empezaron a caminar la ciudad con miras a octubre o marzo de 2027, según finalmente se resuelva el calendario electoral provincial.
Un escenario con seis competidores en danza
Dentro del espacio peronista aparecen tres nombres con peso propio. Pablo Barreno, dirigente del PJ local, sostiene que las encuestas lo muestran competitivo y asegura sentirse cada vez más firme de cara a la disputa.
También reapareció en la política viedmense Juan Manuel Pichetto, hijo del histórico senador Miguel Ángel Pichetto. El dirigente cuenta con su propio sello local, llamado Viedma Nueva, además de su afiliación al Partido Justicialista.
Un tercer nombre peronista es el de Marcelo Nervi, exsecretario general del gremio docente Unter, que podría jugar un rol relevante en el armado de ese espacio. La definición sobre quién encabezará la oferta del PJ todavía está abierta.
Del lado de La Libertad Avanza y su frente CREO surgen dos postulantes, en un escenario donde el espacio libertario busca consolidar estructura propia en la capital provincial. El partido PAR, con la concejal Vanesa Cacho como posible candidata, completa el mapa opositor.
La incógnita del calendario electoral
Una clave por resolver es la fecha de los comicios. En el oficialismo provincial se da por hecho que el gobernador Alberto Weretilneck definirá adelantar la elección de autoridades provinciales a marzo, separada de los comicios municipales.
Esa estrategia permitiría al peronismo y al gobierno provincial medir primero el humor electoral en la categoría provincial. Recién después se definirían los tiempos para la disputa puntual de la intendencia de Viedma.
Para el oficialismo local, la ventaja de Castro pasa por la gestión territorial y por el respaldo del gobernador, que mantiene a Viedma como un bastión estratégico. Para la oposición, el desafío es lograr unidad antes de que la interna les reste fuerza frente al oficialismo.

