Motosierra, decreto y polémicaMotosierra, decreto y polémica

El Superior Tribunal de Justicia le anuló el referéndum. Él firmó el decreto y agarró la motosierra igual. La tala de los pinos históricos de la Costanera de Bariloche se convirtió en el episodio más polémico de la gestión de Walter Cortés y en una imagen que recorrió el país entero.

La Justicia dijo no. Cortés avanzó igual

Lo que hace más llamativo el episodio no es la tala en sí. Es la secuencia que la precedió. En 2025, Cortés convocó a una consulta popular que incluía, entre varios puntos, la posibilidad de remover los pinos de la Costanera y reemplazarlos por especies autóctonas. Pero nueve días antes de la fecha prevista para el referéndum, el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro anuló la convocatoria. El tribunal consideró que el intendente había incurrido en un «exceso de competencia, invadiendo facultades propias del Concejo Municipal».

La resolución judicial fue clara. La respuesta de Cortés también: firmó un decreto y ordenó el operativo de todas formas.

Desde la oposición la lectura fue unánime. La concejal Julieta Wallace fue la primera en salir a decir lo que muchos pensaban: «Arrasó con cien años de historia barilochense». Wallace también recordó que en 2025 había impulsado una ordenanza de protección de árboles singulares, aprobada por mayoría en el Concejo, que fue vetada por el propio Cortés.

El argumento de la seguridad

El intendente justificó la medida con un razonamiento de seguridad pública que repitió en varias ocasiones y con una contundencia que no dejó espacio para los matices. «Cuando mate a alguien un pino de esos, vamos a llorarlo. Y antes que pase eso, lo vamos a cortar», dijo en el acto oficial del 25 de mayo ante vecinos y autoridades en el Centro Cívico. «No vamos a dejar que un árbol mate a un vecino», insistió en los días siguientes.

El subsecretario de Parques y Jardines, Germán Fritz, acompañó el argumento técnico: «Había un riesgo real con árboles con procesos de sobremadurez, con indicadores llamativos en el estado del follaje y fustes. Cuando existe un riesgo en una zona de alta transitabilidad urbana, el riesgo se transforma en peligro.»

El operativo apuntaba a retirar alrededor de 70 ejemplares en el tramo entre el Monolito y Elordi, con la promesa de plantar especies nativas en reemplazo.

La postal perdida

Más allá del debate técnico, lo que quedó abierto es una discusión sobre identidad urbana. Los pinos de la Costanera formaban parte del paisaje más reconocible de Bariloche. Eran parte de la postal que el propio turismo que Cortés dice querer potenciar fue construyendo durante décadas.

«Somos la única ciudad que esconde el lago. Tenemos que mostrarlo», argumentó el intendente. El argumento tiene su lógica. Pero los ambientalistas y parte de la oposición señalan que la forma en que se tomó la decisión —saltando un fallo judicial, sin consulta real al Concejo, con el intendente motosierra en mano— dice mucho más sobre el estilo de gobierno de Cortés que sobre la conveniencia o no de talar los árboles.

El debate siguió durante toda la semana. Y no parece tener un cierre cercano.

Por LPRN

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