En la sala del Concejo Deliberante de Bariloche se desarrolló la segunda audiencia pública por el futuro del vertedero municipal CRUM.
De esta manera, vecinos, especialistas y referentes barriales expusieron un diagnóstico compartido. Por lo tanto, la crisis acumulada durante décadas ya no admite parches. Así, el debate giró en torno a riesgos reales y soluciones concretas.
Propuestas técnicas para una gestión responsable
Patricia Díaz, especialista en gestión de riesgos, explicó que el problema no es operativo sino de infraestructura vulnerable. Además, identificó peligros tecnológicos como lixiviados que filtran a las napas y biogás que genera incendios. Por consiguiente, subrayó que la emergencia comienza cuando se toleran condiciones inevitables durante años.
De igual modo, Martín Irigoyen, licenciado en Ciencias Políticas, presentó tres alternativas claras. Sin embargo, descartó simples parches como agregar mallas al vertedero actual. Asimismo, rechazó la relocalización porque traslada el conflicto. Por lo tanto, propuso una planta de reciclaje basada en la ordenanza del plan HILS de 2015, aún sin implementar.
Adriana Borges, vecina activa en reciclaje, defendió la termovalorización de residuos. Así, sugirió quemar a altas temperaturas para generar ceniza útil en asfalto. De esta manera, Bariloche podría convertirse en pionera en Argentina. No obstante, insistió en que el traslado sin plan solo posterga la solución.
Testimonios barriales revelan impacto humano y ambiental
Vecinos autoconvocados llevaron la voz de los barrios más afectados. Por ejemplo, Karina Poblete Casas, del barrio Frutillar, recordó una nota con más de 200 firmas enviada en julio de 2024. Sin embargo, ni el municipio ni los concejales respondieron. Por consiguiente, reclamó revisión de ordenanzas, reciclaje y educación ambiental como políticas de Estado.
Verónica Sierpe, presidenta del barrio 2 de Abril en Rutilal, describió la vida cotidiana junto al vertedero. Además, mencionó familias que trabajan, comen y sobreviven allí, con casos de fallecidos y consumo problemático. De igual modo, exigió el cierre real y la remediación del suelo contaminado. Así, afirmó que cuarenta partidos políticos pasaron sin resolverlo.
Vivi Gallardo, del Banco de Alimentos Bariloche, compartió su experiencia personal. No obstante, destacó que el 39 por ciento de la comida tirada en la ciudad alimenta a muchas familias. Por lo tanto, pidió equilibrio entre hambre y desperdicio. De esta manera, humanizó el debate más allá de las cifras técnicas.
Diagnóstico de riesgos y llamados a la acción inmediata
Victoria Seguel, de Juventud Peronista y la Fundación Ambiente, cuestionó la demora. Además, citó estudios del hospital nacional donde el 91 por ciento de vecinos cercanos percibe su salud afectada. Por consiguiente, preguntó cuántos datos más hacen falta para actuar. Así, recordó que el CRUM figura entre los sitios más contaminantes del mundo.
Demetrio Arteaga criticó la recolección paupérrima. Por lo tanto, sugirió camiones accesibles, canastos de malla y puntos fijos con juntas vecinales. De igual modo, otros participantes insistieron en separar residuos en origen y fomentar el reciclaje. Sin embargo, todos coincidieron en que la voluntad política resulta indispensable.
Hacia una solución integral para Bariloche
En síntesis, la segunda audiencia dejó en evidencia un consenso vecinal y técnico. Además, las voces coincidieron en que el cierre del vertedero debe acompañarse de remediación y nueva infraestructura. Por consiguiente, el Ejecutivo municipal enfrenta ahora la tarea de responder con decisiones concretas.
De esta manera, Bariloche tiene la oportunidad de transformar una crisis histórica en un modelo de gestión ambiental. No obstante, el tiempo apremia y la tolerancia ya no es opción. Así, los rionegrinos esperan acciones que prioricen salud, medio ambiente y equidad social.


